Área de práctica

Contratación mercantil y civil

Los contratos son la infraestructura de la actividad. Los redactamos, negociamos y revisamos para que sostengan el negocio también cuando algo va mal.

Un contrato solo se lee con atención dos veces: cuando se firma y cuando surge el problema. La diferencia entre una y otra lectura es lo que separa una incidencia gestionable de un litigio de años.

Redactamos y negociamos los contratos que articulan la actividad ordinaria de la empresa, con un criterio constante: el documento tiene que ser utilizable. Un contrato exhaustivo que nadie del equipo comercial entiende ni aplica protege menos que uno más breve, claro y coherente con cómo trabaja realmente la compañía.

Qué revisamos siempre

Más allá del objeto y el precio, ponemos el foco en las cláusulas que deciden el resultado cuando hay conflicto: régimen de responsabilidad y sus límites, causas de resolución y preaviso, penalizaciones, propiedad de los resultados y de la propiedad intelectual, confidencialidad, protección de datos, y ley y foro aplicables. Son las que casi nunca se negocian y casi siempre se acaban invocando.

Contratación con la parte fuerte

Cuando la contraparte impone su modelo —grandes clientes, plataformas, proveedores tecnológicos— el trabajo no es reescribir el contrato, sino identificar los tres o cuatro puntos que sí son negociables y que concentran el riesgo. Priorizar bien es aquí más valioso que enmendar entero.

Incumplimientos

Ante un incumplimiento, la reacción inicial condiciona todo lo posterior. Requerir correctamente, documentar el daño y elegir entre exigir el cumplimiento o resolver el contrato son decisiones con consecuencias distintas y plazos propios. Acompañamos esa decisión y, si es necesario, la defendemos en vía judicial o arbitral.

Consulta inicial

Consultar este área: contratación

Es habitual, y no importa. Descríbanos la situación en sus propios términos y nosotros identificamos qué materias intervienen.

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