Área de práctica
Litigación y arbitraje
Defensa de los intereses de la empresa ante juzgados y tribunales arbitrales, con una valoración honesta de expectativas, coste y plazos antes de empezar.
Un pleito es una inversión: consume dinero, tiempo de dirección y atención durante años. Antes de asumirlo, la empresa necesita una respuesta clara a tres preguntas —qué probabilidad real hay de ganar, cuánto costará, y qué se cobra efectivamente si se gana—. Damos esa respuesta al principio, aunque desaconseje el encargo.
Antes del procedimiento
Una parte considerable de los asuntos que llegan al despacho se resuelven mejor fuera del juzgado. Una reclamación bien construida, con la prueba documentada y una posición jurídica sólida, tiene fuerza negociadora propia. Exploramos siempre esa vía primero, sin confundir prudencia con debilidad: se negocia mejor cuando la alternativa está preparada.
Durante el procedimiento
La fase decisiva de un litigio es la preparatoria. La prueba se gana antes de la vista: documentación, requerimientos, actas notariales, informes periciales, elección del perito. Trabajamos ese material con detalle porque es donde se decide la mayoría de los asuntos.
Arbitraje
En contratación mercantil, y muy especialmente en pactos de socios y contratos internacionales, el arbitraje ofrece plazos más previsibles y árbitros especializados. También implica un coste inicial mayor y ausencia de instancia de apelación. Valoramos la conveniencia de la cláusula arbitral cuando el contrato se redacta —que es cuando de verdad se decide— y actuamos en el procedimiento cuando llega.
Consulta inicial
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Es habitual, y no importa. Descríbanos la situación en sus propios términos y nosotros identificamos qué materias intervienen.